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Enfermedades Cardíacas: Tipos, Síntomas, Factores de Riesgo y Prevención

Enfermedades Cardíacas: Síntomas, Factores de Riesgo y Prevención

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Las enfermedades cardiovasculares (EECCVV) constituyen el desafío de salud pública más importante de esta era. Con 17,5 millones de fallecimientos anuales en todo el mundo, representan la primera causa de muerte global. 

En España, la situación es igualmente alarmante: 122,426 personas fallecieron por esta causa en 2017, lo que supone el 29% de todas las muertes.

Un dato relevante es que el 55% de estas muertes cardiovasculares ocurren en mujeres, desmintiendo el mito de que son «enfermedades de hombres». 

Sin embargo, hay esperanza: la Organización Mundial de la Salud estima que el 75% de la mortalidad cardiovascular es prevenible mediante cambios apropiados en el estilo de vida. 

Las enfermedades cardiovasculares son un conjunto de patologías que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos del aparato circulatorio.

Este término genérico se atribuye a diversos trastornos, siendo la arteriosclerosis y la trombosis arterial las patologías más prevalentes en las sociedades occidentales y países de economías emergentes.

Antes se consideraba que estas eran exclusivas de los hombres o consecuencias inevitables del envejecimiento, principalmente porque el infarto agudo de miocardio era la manifestación más visible en hombres de mediana edad. 

Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra una realidad muy diferente: las enfermedades cardiovasculares constituyen un problema de salud mayoritario que afecta en mayor medida a las mujeres, son las enfermedades más prevalentes en la población general y, lo más importante, no son problemas inevitables sino en gran parte prevenibles a cualquier edad.

La cardiopatía coronaria afecta a los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco. Su manifestación más conocida es el infarto agudo de miocardio, que representa la primera causa de muerte en hombres mayores de 65 años en España.

Esta enfermedad se produce cuando las arterias coronarias se estrechan u obstruyen, limitando el flujo de sangre y oxígeno al corazón.

Las enfermedades cerebrovasculares, incluyendo el ictus y los accidentes cerebrovasculares, afectan a los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro.

Actualmente constituyen la primera causa de muerte en mujeres mayores de 65 años en España, aunque se observa una tendencia descendente que probablemente situará pronto a la cardiopatía isquémica en primer lugar, tal como ya ocurrió con los hombres hace algunos años.

Estas enfermedades afectan a los vasos sanguíneos que irrigan las extremidades superiores e inferiores, pudiendo causar dolor, limitación funcional y, en casos graves, problemas circulatorios severos que comprometen la viabilidad de los tejidos.

La insuficiencia cardíaca se produce cuando el corazón pierde su capacidad para bombear sangre eficientemente al resto del organismo, causando fatiga, dificultad respiratoria y retención de líquidos. Puede ser consecuencia de otras enfermedades cardiovasculares previas.

El espectro de enfermedades cardiovasculares incluye también la cardiopatía reumática (lesiones del músculo cardíaco y válvulas causadas por infecciones estreptocócicas), las cardiopatías congénitas (malformaciones presentes desde el nacimiento).

Las enfermedades cardiovasculares representan la quinta causa de baja laboral en España, constituyendo el 17% de todas las bajas por enfermedad.

El impacto económico es considerable: estas patologías representan el 8% del gasto sanitario total español, con un coste sanitario superior a 2.500 millones de euros anuales solo para la cardiopatía e ictus isquémicos.

La hospitalización y los procedimientos relacionados suponen aproximadamente el 40% de este coste.

Más allá del impacto económico directo en el sistema sanitario, la morbilidad y mortalidad asociadas generan un coste estimado por pérdida de productividad superior a 1.300 millones de euros.

Pero las cifras no reflejan completamente el verdadero impacto: la discapacidad asociada y la disminución significativa en la calidad de vida de los afectados y sus familias representa un coste humano incalculable.

Los factores de riesgo cardiovascular son aquellas circunstancias personales o hábitos que se asocian a una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

Algunos factores están fuera de nuestro control: la edad, el sexo biológico y los factores genéticos o historia familiar de enfermedad cardiovascular.

Aunque no podemos cambiarlos, conocerlos nos permite estar más alerta y extremar las medidas preventivas sobre los factores que sí podemos controlar.

Los factores modificables son precisamente los de mayor interés, ya que permiten una actuación preventiva eficaz.

El estudio INTERHEART demostró que el 90% del riesgo de sufrir un infarto de miocardio se debe a nueve factores fácilmente medibles y potencialmente modificables:

La hipertensión arterial se sitúa como uno de los factores principales, junto con el colesterol elevado o alteraciones lipídicas.

El tabaquismo multiplica significativamente el riesgo cardiovascular, mientras que la diabetes, la obesidad y el sobrepeso crean un terreno propicio para el desarrollo de estas enfermedades.

Factores de Riesgo Modificables

El estudio ENRICA, que incluyó casi 12.000 españoles de 18 o más años, reveló datos alarmantes sobre el control del colesterol en nuestro país. Uno de cada dos adultos españoles tiene hipercolesterolemia, pero solo el 50% conoce su condición.

De ese 50% consciente de su problema, únicamente el 42% recibe tratamiento farmacológico para reducir el colesterol, y de los que están siendo tratados, solo el 53% tiene sus niveles adecuadamente controlados.

El nivel óptimo de colesterol total debe situarse por debajo de 200 mg/dL. Sin embargo, el porcentaje de personas que tienen y no controlan ni tratan este factor de riesgo cardiovascular es ingente en España.

Esta situación evidencia una necesidad urgente de concienciación poblacional sobre la importancia del control del colesterol y otros factores de riesgo.

Esta situación evidencia una necesidad urgente de concienciación poblacional sobre la importancia del control del colesterol y otros factores de riesgo.

  • Dieta mediterránea: frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva
  • Reducir sal, eliminar grasas trans y limitar grasas saturadas
  • Ejercicio físico regular, adaptado a cada persona
  • Abandono total del tabaco
  • Consumo moderado de alcohol
  • Control del estrés mediante relajación, meditación o actividades placenteras
  • Monitorización periódica de la presión arterial
  • Control regular de los niveles de colesterol
  • Manejo adecuado de la diabetes
  • Tratamiento farmacológico cuando el estilo de vida no es suficiente
  • Revisiones médicas para detección precoz y ajuste de tratamientos
  • Hasta el 75 % de la mortalidad cardiovascular es prevenible con hábitos saludables (OMS)
  • Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de invalidez y pérdida de calidad de vida
  • La prevención ofrece una excelente relación coste-beneficio
  • La evidencia científica respalda firmemente estas estrategias

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